Masaje tailandés: una técnica tradicional relajante y terapeútica

30/01/2014 por Clara Mendoza
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Este verano me quedé con las ganas de hacer un viaje a Tailandia, el país asiático de moda, con sus playas espectaculares, sus inmensos templos y su amable gente… Así que, como “a falta de pan, buenas son tortas”, me decidí a probar una de sus maravillas intangibles: el arte del masaje tradicional tailandés.

Un masaje diferente

Al hablar de masaje, inmediatamente se nos viene a la cabeza la imagen de una camilla, una música relajante y las manos del masajista deslizándose suavemente por nuestra piel, ayudadas por cremas o aceites aromáticos. ¡Nada más lejos de la realidad! El masaje tailandés se realiza en el suelo o sobre un soporte acolchado, vestido con ropa cómoda (es recomendable usar, por ejemplo, prendas de algodón), en silencio y sin aceites.

Masaje Thai por Kerem Tapani

Presionar y estirar

El masaje Thai es un trabajo corporal profundo, que consiste en una serie de presiones y estiramientos. Y las presiones no solo se realizan con los dedos y las manos, sino que el masajista también puede ayudarse de los codos, los brazos, las piernas o los pies para ejercer la presión necesaria.

Los estiramientos son suaves, dinámicos y rítmicos (de hecho notarás que la respiración del masajista se armoniza con la tuya), se realizan de forma progresiva, y están inspirados en las posturas del yoga.

Relajante y terapéutico

¿Y cuál es el objetivo de este tipo de masaje? Tengo que reconocer que antes de recibir mi masaje no sabía cómo iba a ser ni cuál era su finalidad, simplemente sonaba exótico e incluía la palabra mágica que me recordaba a mis frustrados planes veraniegos: “tailandés”. El efecto más claro y directo de este masaje es la relajación, ¡después de una hora en ese ambiente de calma total tus sentidos quedan en armonía!

Además, si recibes masajes tailandeses con frecuencia, podrás notar sus efectos curativos y preventivos. Es difícil saber cuál es la traducción exacta de “Nûad Thai Bo-Rarn” (el nombre original de este masaje), algunos dicen que significa algo como “masaje a la antigua usanza” pero también he leído que es “tocar con el propósito de curar”. Sea como sea, queda claro que es un arte milenario y que los movimientos del masajista a lo largo de tu cuerpo, presionando y estirando los puntos clave energéticos, tienen un propósito y un efecto terapéutico, que te armonizan, equilibran y energizan. No se trata sólo de bienestar físico, esta técnica entiende a la persona desde una perspectiva holística, por lo que hay una unión inseparable entre lo corporal, lo mental y lo emocional.
Y, aunque no hay nada como estar en una paradisíaca playa de Koh Phangan, tumbada bajo el sol y con un mojito en la mano, si, como yo, no tienes tiempo ni presupuesto para ello, ¡prueba con un buen masaje tailandés!

Los 8 peores regalos de San Valentín

27/01/2014 por Lorena Domingo
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Si no tuviste suficiente rompiéndote la cabeza con los regalos de Navidad para tu novio, tu suegro, tu madre, tu primo, tu… para colmo de males San Valentín está a la vuelta de la esquina y te toca regalar de nuevo nada, más y nada menos, que a tu media naranja.

Pero… ¿sabes ya qué regalar? O mejor dicho, ¿sabes qué no regalar? Responder a esta última pregunta te permitirá reducir las posibilidades, por eso, te proponemos 8 opciones que debes borrar de tu mente para que no dejar a tu chico o a tu chica horrorizado:

Regalos para ellas que NO

1. Aprovechar para organizar la introducción de tu novia en sociedad e invitarle a cenar en casa con tus padres o con ese amigo tan pesado que no entiende nunca la frase: “tres son multitud”.

2. Osos y demás muñecos de peluche o incluso cojines con fotos en forma de corazón. ¡Tu novia ya no tiene 15 años, por favor!

3. Electrodomésticos. Que ahora se haya puesto de moda hacer cupcakes, no es la excusa perfecta para regalar esto. No se trata de decirle: “Felicidades cariño como te gusta tanto eso de cocinar he pensado en regalarte estos moldes para hacer cupcakes, que está muy de moda, ¡lo vi en una revistas de esas que tu lees!” (Mentiroso, tú lo que quieres es comerte todos los cupcakes cuando estén hechos, ¡glotón!)

4. Llevar a tu chica a un evento deportivo.  Si habías pensado en retrasar uno o dos días tu regalo para ver el Atlético – Valladolid, porque el sentimiento colchonero es algo que no se puede dejar de lado ni en San Valentín, ¡no lo hagas!  Será el momento en el que tu novia diga: “¡Hasta aquí podíamos llegar!” y tú te quedes con cara de lelo, diciendo: “Pero cari, ¿qué he hecho?”

Y regalos para ellos que TAMPOCO

1. Herramientas… ¡Descartadas! Reconócelo: tu novio no es un manitas y además, aunque creas que va a estar más sexy con el mono y una llave inglesa al más puro estilo de KH-7, en el fondo sabes que a él no le va a gustar nada este regalo.

2. Ropa y arreglo personal. Este grupo incluye una amplia variedad de objetos desde los típicos calzoncillos o calcetines que podrías regar a tu padre hasta el típico aftershave que le regalas todos los años ya sea en Navidad o en su cumpleaños y que siempre va acompañado de la frase: “Cari ¿no te gusta? ¡Si es de marca!”

3. Libros (aunque sean de cocina) No. Tu novio tampoco es un Arzak en potencia, es más, le cuesta hacer hasta un huevo frito. Y tampoco es buena idea recurrir a ese tipo de libros que llevan por título “Sorprender a tu chica en la cama”. Aunque estés intentando enviar un “sutil” mensaje, quizá su autoestima no pueda encajarlo fácilmente.

4. Un anillo de compromiso. Si este San Valentín buscabas ser la más original a la par que romántica y querías cambiar el cuento de hadas, siendo esta vez la chica quien se declare al chico y  regalando un anillo de compromiso, ¡no se te ocurra! No tendrás tiempo ni de preguntarle si está sorprendido porque ya estará corriendo calle abajo.

¿Cuál es el peor regalo que has hecho o te han hecho en San Valentín? Y para no fallar, mira la selección de regalos de San Valentín que tenemos para ti en Groupalia

¿Dónde vender tus productos de segunda mano?

21/01/2014 por Dovidena del Campo
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Admítelo. Tienes demasiadas cosas. Objetos que no quieres tirar pero que sabes que no vas a volver a usar. Cosas que nunca has usado. Productos a los que ya has sacado mucho rendimiento pero de los que te resistes a deshacerte.

¡Es el momento de hacer sitio en tu casa y, de paso, ganar un dinerillo extra! ¿Sabes qué opciones tienes para vender de segunda mano?

Mercadillos

Los mercadillos de segunda mano son divertidos y un sitio fantástico para conocer gente. En cambio, tienes que prepararlo con tiempo, disponer de mesas u otros soportes, pasar allí un día entero y, en ocasiones, pagar una pequeña cantidad. En Barcelona puedes encontrar mercadillos como el FleaMarket,  el Two Market  o el De Mano en Mano; y en Madrid El Mercado de las Ranas en el Barrio de las Letras, el Mercado de Motores o el Ciento y Pico Market.

Una buena opción es vender tus productos en un mercadillo (por Hellebardius)

Tiendas de segunda mano

Lo bueno de las tiendas de segunda mano es que tienes el dinero inmediatamente, lo malo,  que se llevan una comisión bastante alta de tus productos. En casi todas las ciudades medianas puedes encontrar establecimientos de Cash Converter y, en las grandes, locales especializados, por ejemplo, en ropa vintage. Flamingos Vintage Kilo en Barcelona o o Rainbow Vintage en Madrid son 2 apuestas seguras, pero hay muchísimas más.

En algunos países anglosajones son costumbre los yardsales o ventas de jardín (por shroomAzoom)

Aplicaciones para vender desde tu móvil

Y, como en casi todos los sectores,  tienes la cómoda y sencilla opción 2.0. En este caso, el ultimo grito en segunda mano son las aplicaciones para móviles como FlapSale. Son muy prácticas porque localizan donde estás y te muestran los productos más cercanos a tu posición. Cuando te gusta un objeto o producto solo tienes que iniciar, dentro de la propia aplicación,  una conversación en forma de chat con el vendedor.

Es muy segura porque no tienes que dar datos personales, ni tu teléfono o tu dirección de mail. Estas son algunas de sus ventajas:

  1. Los productos que pongas a la venta los verán instantáneamente personas que están cerca de tu ubicación
  2. No tienes que pagar comisiones ni costes adicionales.
  3. No tienes que enviar el producto ni esperar a recibir una transferencia o pago. La transacción se realiza cara a cara en el sitio en el que quedes con el comprador.
  4. Es muy sencillo y solo necesitas 20 segundos para poner a la venta el artículo.

¿Qué opción te convence más? ¿Has probado alguna de las 3? ¡Déjanos tus comentarios!