Viaje a Viena: 5 visitas imprescindibles en la ciudad del Danubio

10/02/2014 por Nadia Arenas
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Ringstrasse por millionseven

Situada a orillas del río Danubio, Viena es mundialmente conocida por ser una de las principales capitales de la música. No en vano, en esta majestuosa ciudad, grandes figuras como Mozart, Beethoven o Strauss vivieron sus años de mayor gloria. Pero Viena va mucho más allá de sus ilustres compositores, de su Ópera y de su tradicional concierto de Año Nuevo. Sus solemnes y monumentales construcciones, sus elegantes cafeterías o su intensa vida cultural hacen de la capital austríaca un lugar ideal para visitantes ávidos de nuevas experiencias. Así que, si aún no conoces esta ciudad y estás deseando hacerlo, toma nota de los cinco lugares que, bajo ningún concepto, puedes perderte.

¿Qué visitar si viajas a Viena?

Ringstrasse

Esta calle concentra el mayor número de construcciones monumentales, lo que la convierte en uno de los puntos más turísticos de la ciudad. Flanqueada por edificios tan emblemáticos como el Ayuntamiento, el Hofburg, el Parlamento o la Ópera, esta gran avenida circular se construyó una vez derribada la antigua muralla que rodeaba la ciudad. Como dato curioso cabe destacar que, pese a lo que pueda parecer, todos los edificios datan del siglo XIX y fueron construidos imitando formas arquitectónicas de épocas anteriores.

Palacio Schönbrunn

Antigua residencia de verano de la familia imperial, el complejo destaca por su estilo rococó y sus interminables jardines, por los que te recomendamos pasear hasta llegar a la colina, desde la que se obtienen espectaculares vistas del palacio. Pero si el exterior logra dejarte con la boca abierta, el recorrido por los salones y habitaciones de Schönbrunn (con audioguía incluida), tampoco hay que perdérselo. Y es que, además de sorprenderte con toda la belleza que alberga el palacio, podrás conocer detalles muy jugosos de la biografía de Los Habsburgo, cuyo miembro más famoso fue la popular emperatriz Sissi. Por cierto, ¿sabías que Sissi dejó de posar cumplidos los 30 años por considerar que ya no era lo suficientemente bella?

 

Palacio Belvedere

Formado por dos palacios unidos entre sí por un enorme jardín, este impresionante conjunto barroco fue la residencia de verano del príncipe Eugenio de Saboya. En uno de los palacetes (el Bajo Belvedere) se albergan obras de arte barrocas, mientras que en el otro (el Alto Belvedere) se exhiben pinturas de los siglos XIX y XX. Como dato curioso cabe destacar que es aquí donde se exhibe El beso, la obra más conocida de Gustav Klimt.

Palacio de Belvedere por Javinovo

Hundertwasserhaus

Hundertwasserhaus por Ulf Liljankoski

Y, como no todo en nuestro recorrido van a ser solemnes edificios y grandes avenidas, os recomendamos visitar la Hundertwasserhaus, un complejo residencial construido en los años 80 y que, gracias a su colorida fachada y a sus suelos ondulados, logrará trasladarte a un mundo de fantasía y color. ¿Quién dijo que en Viena no había lugar para el atrevimiento?

Prater

Es en este popular sitio de recreo donde nos topamos con otro de los emblemas de la ciudad de Viena: su noria gigante. Inaugurada en el año 1897, y con una altura de 60 metros, esta gigantesca construcción ofrece la posibilidad de disfrutar de unas vistas de infarto. Además, si te gusta comer en los sitios más variopintos, debes saber que existe la opción de saborear una exquisita (y exclusiva) cena en una de las cabinas de la noria. Y si las alturas no te gustan demasiado, el Prater sigue siendo un lugar excepcional en el que dar un agradable paseo.

 

¿Qué pasa? ¿Acaso te ha sabido a poco este recorrido? ¿Te has quedado con ganas de saber más? ¡Seguro que sí! Así que, si aún tienes días para seguir disfrutando de la ciudad, no lo dudes, ¡y hazlo! Prueba su deliciosa tarta Sacher, contempla la ciudad desde lo alto de la Catedral de San Esteban, pasea por Stadtpark o tómate un rico vino en Grinzing. ¡Y es que en Viena es imposible aburrirse!

Regalos para el 14 de febrero hechos a mano

03/02/2014 por Clara Mendoza
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San Valentín se acerca, ¿te gustaría tener un detalle con esa persona tan especial pero tu economía no está para grandes gastos? Te presentamos 5 ideas baratas y sencillas, incluso para los no manitas

¡No te preocupes! ¿Quién dijo que un buen regalo debe ser caro o tiene que comprarse en una tienda? Rompe los esquemas este 14 de febrero y sorprende a tu pareja con un regalo hecho a mano. Original, económico y único, ¡la opción perfecta! ¿Que no se te da bien hacer cosas a mano? Ningún problema, hemos clasificado las propuestas en 2 niveles de dificultad: modo “me defiendo” y modo patoso, ¿cuál es el tuyo?

Flores de papel

Nivel de dificultad: me defiendo

No hay que ser un experto en manualidades para hacer este original regalo con flores. Sólo necesitas cartulina roja, tijeras, pegamento, un jarrón y ramitas de árbol. En la web de Handimania te explican los sencillos pasos a seguir.

Flor de papel, por Handimania

Flor de papel, por Handimania

paper-flower-02

Las flores siempre son un acierto, ¡y estas no se marchitan!

Cena romántica hecha por ti mismo

Nivel de dificultad: “me defiendo”

No hace falta que seas un gran chef. Basta con que cocines algo tú mismo (asegúrate que sea un plato que te va a salir bien, no hagas experimentos), lo acompañes con vino, velas, música de fondo, un bonito mantel y un postre especial: bombones, cava, fresas con nata (quizás también puedas usar la nata más tarde…). Si tienes dudas, puedes consultar nuestro post Cena para dos: 5 pasos para preparar una velada romántica

Tu pareja agradecerá el detalle, te lo aseguramos.

Sesión de fotos

Nivel de dificultad: patoso

En principio necesitas una cámara de fotos pero, si no la tienes, puedes incluso usar tu móvil. Dile a tu chico o chica que se prepare 2 looks (por ejemplo, uno elegante y otro sensual) y prepara un par de escenarios en casa (salón y habitación, por ejemplo) con algún detalle de decoración especial, preferiblemente romántico. Métete en el papel y hazle posar como si fuera modelo.

Es una experiencia divertida y os dejará muy buenos recuerdos del San Valentín de 2014, ¡sobre todo si luego imprimís las mejores instantáneas! Recuerda que con los filtros de Instagram puedes hacer verdaderas maravillas.

Tarta con forma de corazon por grilledcheesesocial.com

Tarta con forma de corazón

Nivel de dificultad: me defiendo

Un regalo dulce, económico, fácil de preparar y romántico, ¿qué más quieres? Te proponemos esta original tarta con forma de corazón, con Nutella, queso mascarpone, fresas y natas. Descubre cómo en Grilled Cheese Social.

¡En unos pocos minutos tendrás un regalo de lo más apetecible!

 

Cronología de vuestra relación

Nivel de dificultad: patoso

Esta es la propuesta más sencilla de realizar y, a la vez, de mayor contenido simbólico. Se trata de hacer un resumen de las fechas importantes de vuestra relación y plasmarlas de forma visual en una tarjeta o cartulina, de forma cronológica; eso sí, ¡necesitas acordarte de las fechas! Dibuja una línea del tiempo desde que empezó lo vuestro hasta la actualidad y marca en ella los mejores momentos: el primer beso, aquel viaje… Puedes poner comentarios o fotos en los diferentes puntos.

Será bonito recordar los mejores momentos de vuestra relación, ¡y puedes poner al final algo romántico, como decirle a tu pareja que quieres que esa línea del tiempo sea infinita!

Tartas, flores, fotos, cena romántica… Sí, puede parecer lo mismo de siempre; la diferencia es que esta vez serán regalos hechos a mano. El cariño no se demuestra con dinero, ¡y menos en épocas de crisis! Este San Valentín utiliza tus manitas para preparar un regalo de los que dejan huella.

 

Masaje tailandés: una técnica tradicional relajante y terapeútica

30/01/2014 por Clara Mendoza
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Este verano me quedé con las ganas de hacer un viaje a Tailandia, el país asiático de moda, con sus playas espectaculares, sus inmensos templos y su amable gente… Así que, como “a falta de pan, buenas son tortas”, me decidí a probar una de sus maravillas intangibles: el arte del masaje tradicional tailandés.

Un masaje diferente

Al hablar de masaje, inmediatamente se nos viene a la cabeza la imagen de una camilla, una música relajante y las manos del masajista deslizándose suavemente por nuestra piel, ayudadas por cremas o aceites aromáticos. ¡Nada más lejos de la realidad! El masaje tailandés se realiza en el suelo o sobre un soporte acolchado, vestido con ropa cómoda (es recomendable usar, por ejemplo, prendas de algodón), en silencio y sin aceites.

Masaje Thai por Kerem Tapani

Presionar y estirar

El masaje Thai es un trabajo corporal profundo, que consiste en una serie de presiones y estiramientos. Y las presiones no solo se realizan con los dedos y las manos, sino que el masajista también puede ayudarse de los codos, los brazos, las piernas o los pies para ejercer la presión necesaria.

Los estiramientos son suaves, dinámicos y rítmicos (de hecho notarás que la respiración del masajista se armoniza con la tuya), se realizan de forma progresiva, y están inspirados en las posturas del yoga.

Relajante y terapéutico

¿Y cuál es el objetivo de este tipo de masaje? Tengo que reconocer que antes de recibir mi masaje no sabía cómo iba a ser ni cuál era su finalidad, simplemente sonaba exótico e incluía la palabra mágica que me recordaba a mis frustrados planes veraniegos: “tailandés”. El efecto más claro y directo de este masaje es la relajación, ¡después de una hora en ese ambiente de calma total tus sentidos quedan en armonía!

Además, si recibes masajes tailandeses con frecuencia, podrás notar sus efectos curativos y preventivos. Es difícil saber cuál es la traducción exacta de “Nûad Thai Bo-Rarn” (el nombre original de este masaje), algunos dicen que significa algo como “masaje a la antigua usanza” pero también he leído que es “tocar con el propósito de curar”. Sea como sea, queda claro que es un arte milenario y que los movimientos del masajista a lo largo de tu cuerpo, presionando y estirando los puntos clave energéticos, tienen un propósito y un efecto terapéutico, que te armonizan, equilibran y energizan. No se trata sólo de bienestar físico, esta técnica entiende a la persona desde una perspectiva holística, por lo que hay una unión inseparable entre lo corporal, lo mental y lo emocional.
Y, aunque no hay nada como estar en una paradisíaca playa de Koh Phangan, tumbada bajo el sol y con un mojito en la mano, si, como yo, no tienes tiempo ni presupuesto para ello, ¡prueba con un buen masaje tailandés!