Volví. Volví a la ciudad, la que me enamora, la que me hace sentir viva y única. Esa en la que las noches parecen eternas y los días de sol iluminan las ideas que brotan de mi mente. Simplemente ella.

La luz tenue de sus calles hacen sentirme como en París, paseando por Montmartre al más estilo Amelie desgranando cada misterio del hombre del fotomatón. Es lo que sientes cuando te envuelves de la magia de las pequeñas callejuelas que inundan el centro.

Volví sin saber que hacer en este Reencuentro único tras unos días de vacaciones muy especiales en los que el descanso fue la principal filosofía y la actividad va a ser la propia de los que vienen. Planes, planes y más planes. Siempre con uno bien interesante en el bolsillo y con miles apuntados en la agenda porque ahora que vuelvo a la oficina no me apetece encerrarme en casa, quiero vivir, estar con mi ciudad, envolverme de su aire, de su atmósfera, de sus latidos.

El Reencuentro, ese momento de sensaciones, vivencias y experiencias que te llenan para crear un escenario diferente con cada persona de la que te rodeas, un reencuentro contigo mismo, un encuentro constante con las maravillas de la ciudad.

Yo ya tengo mi lista interminable de planes para mi Reencuentro, y tú, ¿qué tienes pensado? En unos días descubrirás en el blog algunas ideas por si tu mente aún sigue en esa playa paradisíaca que visitaste hace pocos días.