Ciervos NaraNara, una pequeña ciudad situada a poca distancia de Kioto y Osaka, es uno de los lugares que no te puedes perder si tienes la suerte de viajar a Japón. Porque Nara es un paraíso, sobre todo si te gustan los animales: su principal atractivo turístico son los ciervos Sika, que se han convertido en el símbolo de la localidad.

Aquí y allá, cualquier visitante de Nara puede acariciar, fotografiar y alimentar a los preciosos “bambis” que se encuentran en cada rincón, especialmente en los grandes parques y los templos. No tienen ninguna vergüenza, ni ningún miedo y se te acercan a cada rato a “preguntarte” si tienes algo de comer. Están acostumbrados a la gente y a comer unas galletitas que puedes comprar a los vendedores ambulantes ¡No podrás resistirte a gastar 150 yenes y darles un paquetito!

Cuentan que hay unos 1.000 ciervos que duermen en la montaña y bajan cada mañana a pasar el día tumbados o tranquilamente comiendo lo que los turistas les ofrecen. También dicen que esta montaña es la misma de la película La Princesa Mononoke, ¿será cierto?

Daibatsu por Simon Starr

Daibatsu por Simon Starr

El Gran Buda de Nara

El otro atractivo principal de Nara es el Gran Buda, conocido también como Buda Vairocana (“Buda que brilla a lo largo del mundo como el sol”) o, Daitbutsu. Se trata de una escultura de bronce de 16 metros de altura, situada dentro del templo budista de Todaiji.

Esta enorme escultura pesa 500 toneladas y fue construida, según la leyenda, hace 1.400 años. Sin embargo, la reconstrucción actual es del Siglo XVI. Y es que las reconstrucciones, también de templos, son muy habituales en Japón, debido sobre todo a que la mayoría de estos últimos están hechos de madera. De hecho, dentro de Todaiji puedes encontrar al menos 3 maquetas que representan cómo fue el templo en siglos pasados. Resulta curioso, porque parece ser más importante la localización del templo que la propia obra; y para instituciones como la UNESCO hace que sea complicado certificar el valor histórico de los templos nipones.

Así que no lo olvides, si viajas al País del Sol Naciente, haz una parada en tu camino y visita esta ciudad que, además, fue capital del imperio durante el llamado período Nara (710-784).

Ciervos Nara