La buena suerte, la mala suerte, el vaso medio lleno, medio vacío. Es la misma discusión de siempre, el color de las cosas depende del cristal con que las mires.

Esta tira de tópicos tiene su sentido, y es que son verdades como puños. Hay acontecimientos que sin duda son malos, los mires como los mires, pero otros hechos cotidianos quedan relegados a la actitud del individuo.

Si dos personas experimentan el mismo hecho negativo, de los que no te va la vida en ello, podrás escuchar de la boca de estas dos personas comentarios muy dispares sobre el asunto. Es justo aquí donde empieza todo, uno tiene suerte y el otro no. Pero en realidad la buena suerte está ahí, sólo tienes que salir a buscarla, está esperando a que alguien la encuentre.

Sólo un pequeño porcentaje del éxito queda relegado al azar, pero cuantos más boletos compres, más posibilidades tendrás de que te toque la lotería, ¿verdad? De nada sirve quejarse de la mala suerte o la buena suerte del vecino si no haces nada para que las cosas buenas te pasen a ti y no sólo a los demás.

100% Actitud

La suerte es conseguir lo que uno quiere, la suerte es esfuerzo, es lógica, es llegar a tus objetivos. Para conseguir esta suerte no tienes que tirar sal por encima de tu hombro, ni evitar pasar por debajo de una escalera, sólo tienes que tener claro tus objetivos y cuál es el camino para conseguirlos.

Una vez que sepas dónde quieres llegar, ya sabes lo que tienes que hacer, ¡comienza a andar!