Teatro Massimo Bellini por Leandro Neumann

Teatro Massimo Bellini por Leandro Neumann

Naninoooninooo ninoniniiii ♪… Hay que ver lo difícil que es tararear con el teclado, pero has descubierto la canción, ¿verdad?, ¡claro!, es la banda sonora de El Padrino y este será el primer y único tópico que tendrá cabida en este paseo por la mágica Sicilia.

Porque la Banda Sonora Original de esta tierra la pone el paso del tiempo, la mezcla de culturas, la evolución de una lengua al margen de la Península, de la bota, porque Sicilia vive al margen del tiempo. Quizás no antes, pero si al margen. Una tierra curtida por el paso de civilizaciones que no conjuga los verbos en futuro, porque el futuro en Sicilia es tan incierto como en el resto del planeta pero allí son conscientes de ello. Viven el día a día y día a día hay que vivir esta ruta por la Isla de Sicilia:

Día 1: Palermo

Aterrizas junto al mar en el Aeroporto Internazionale Falcone e Borsellino, el avión acaricia las olas, pero no temas, la aventura de lo inesperado sólo acaba de empezar porque cuando pongas el primer pie en Palermo descubrirás una nueva forma de ver la vida.

Reina el desconcierto en la tierra que un día fue española, y quizás sea esa mezcla de español e italiano la que le da ese toque, y es ese propio desconcierto el que comienza a enamorarte, a atraparte. La historia se esconde detrás de paredes castigadas por los años y las guerras, la Catedral o el Palacio Real o dei Normandi, una maravilla bizantina que es la hermana pequeña del conjunto que habita en Monreale, más de 6000 m2 de mosaico bizantino.

La ciudad es toda una lección de arte, historia y paisajes, ponte la máscara en el Teatro Massimo o en el Politeama, del Foro Itálico a la playa de Mondello, de la trinacria de su bandera a la musicalidad de sus acentos.

La montaña de Monte Peregrino se funde con el mar, 600 metros de altura que permiten ver la ciudad desde arriba, un monte donde reside Santa Rosalía, la patrona de la capital siciliana, que salvó a la ciudad cuando la necesitó.

Agrigento por Nick Leonard

Agrigento por Nick Leonard

Como necesitarás comer y Palermo es el sitio ideal: los mercados parecen no cerrar nunca, de Ballaró a la Vucciria, la comida sale a la calle en busca de comprador; y si no quieres comer bajo techo, la comida ambulante está a la orden del día.

Día 2: Erice y Segesta

Porque los fenicios, árabes y griegos no sólo pasaron por Palermo si no por toda la Isla, en Erice encontrarás un pueblo de piedra encima de la montaña, calles normandas, casas árabes, una ciudad maravillosa a la que podrás llegar en funicular.

En Segesta creerás estar en Grecia porque un templo espectacular toma las tardes de sol siciliano intacto desde hace siglos.

Día 3: Agrigento

Y si Segesta te recuerda a Grecia, ya Agrigento conseguirá teletransportarte: un camino de tierra y olivos en el que parecen que los templos cayeron del cielo para tu disfrute. Siguiendo este camino por la costa descubrirás Scala dei Turchi, unas playas de ensueño de color blanco, donde no queda claro si la luz del sol viene de arriba o sale de la tierra.

Día 4: Noto y Siracusa

Muchas de las ciudades de Sicilia parecen platós creados para que el séptimo arte tenga un domicilio. Como las calles de Noto que te hacen viajar por el tiempo hasta llegar a Siracusa, donde los teatros romano y griego te reciben convertido en el actor de un viaje fetén.

Día 5: Catania, el Etna y Taormina

No te pierdas la catedral de Catania y sus calles, que contrastan con otras zonas de la isla. Acércate al Etna para disfrutar de la experiencia de visitar un volcán en activo, nevado y caliente en invierno. Y en Taormina, ciudad de origen de artistas milenarios y de paso de muchos del siglo XX, disfruta de un teatro con el mar de telón de fondo y unas calles que podrían estar en un museo.

Cefalú por Miguel Virkkunen

Cefalú por Miguel Virkkunen

Día 6: Cefalú y las Islas Eólias

Cefalú mira al mar, los colores de sus casas brillan al son de las olas y su catedral normanda esconde maravillas pese a su apariencia de fortaleza. Pasea y huele el mar desde su rompeolas, ¡no te arrepentirás! Y si te acercas a las Islas Eólias,  te llevarán de inmediato a esas postales de las agencias de viaje pero sin trucos de ordenador, como el agua como nunca se vio en otro lugar vigilada por el humeante Stromboli.

 

Si después de leer todo esto quieres ir a Sicilia pero eres de los que piensan que  volar es cosa de pájaros no pasa nada porque puedes entrar y salir de la isla en tren. Sí, has leído bien, la magia siciliana hace que el tren se suba a un barco para cruzar el Estrecho de Mesina, pudiendo subir a la cubierta y ver como te alejas de una costa y te acercas a otra

¡Ah!, se me olvidaba, para cerrar con el mismo tópico, puedes visitar Corleone, colocarte una naranja en la boca y correr por la campiña como don Vito. ♫ Naninoooninooo ninoniniiii ♪,