Si la semana no tuviera irresistibles paréntesis after work con mis amigas la cuesta de enero sería de lunes a viernes durante todo el año, ¡qué horror! Y es que no hay nada mejor que sincronizar agendas de última generación e investigar la ciudad como si fuéramos guiris de quince años buscando diversión. De ahí que siempre nos dejamos la guía en casa y nos perdamos casi siempre, ¡pero te aseguro que merece la pena!

Quizá la respuesta está en Recoletos y en sus miles de rincones por descubrir, no sé, pero desde hace mucho se ha convertido en nuestro punto de encuentro y cada día tenemos un argumento para que continúe así. Justo ayer, en una de estas quedadas de las siete de la tarde, se nos ocurrió entrar en un bonito restaurante sin mirar la carta en la entrada.

Debe ser que esto de quedarse sin vacaciones en julio viene con sorpresa porque, llámese suerte o no, dimos con un nuevo concepto gastronómico donde la ecología de vanguardia se aplica a la cocina de alta calidad consiguiendo una carta internacional, natural y ecológica. ¿Y eso qué es lo que es? Nosotras también nos lo preguntamos pero, después de pedir en el Restaurante Ëcobar, nos dimos cuenta de que hay demasiados prejuicios por este tipo de platos y, la verdad, sólo encontramos una comida exquisita y 100% sana con ingredientes de primera calidad, ¡para repetir!

Y tú, ¿ya has probado la comida ecológica? ¿Qué te ha parecido?

¿Qué? Restaurante Ëcobar

Temática: Gastronomía internacional y ecológica.

Especialidades: carpaccio de bacalao con torreznos del mar y vinagreta cítrica; tacos de salmón gravlax marinado; nigiri de lima con pescado blanco; entre muchas variedades más.

Nos encanta: su ambiente zen perfecto para disfrutar al 100% de la experiencia.